loader image
esferanida-ilustracion-escritosdeuninstante-arte-a-mano

Felicidad

Oh felicidad, dulce y caprichoso viento que mueve a los hombres como la brisa mece las hojas ¿De dónde viene el respirar de tu amor inmortal?

Frágil como un cristal, fino y delicado, se oculta en el mago perdurar de los colores que a todo llenan de esperanza. A la tristeza llamaron aburrimiento, y del sagrado egoísmo que nace en la alegría de los niños hicieron necesidad y crueldad.

Oh felicidad, tierna y misteriosa niña ¿Qué oculta el latir en el aliento de tus entrañas?

En tu juego ves el alzarse de los soles, el apagarse de los cielos, la sobriedad de lo terrible y el abismo de la sangre, efímera, fugaz, como allí donde desemboca el río.

¡Y ese es tu juego! ¡Tu mortal y eterno juego! ¡La sublime gracia, la horrible generosidad de tu querer jugar! El suspiro que abraza la tristeza, que se compadece del miedo con el desdén de una astuta risa infantil, que alza la alegría en los campos de la desesperación para que, a tu paso, felicidad, ondee el triste vuelo de lo maravilloso.

Oh felicidad, que por siempre ofreces sin cesar tus misteriosos regalos y jamás recibes ofrenda de ilusión alguna. Tú que das a manos llenas y nada recoges porque estás hecha de entrega.

Oh felicidad, de infatigable y tortuosa marcha, tú que vuelas tan deprisa que el deseo, renqueante y tuerto, te desprecia por no poder alcanzarte. ¿Qué suena en tu vacío jardín que tanto anhelamos los hombres?

Oh felicidad, corazón de misterios y enigmas, que te vistes con tus resplandecientes sombras, que te diviertes en tu impasible disfraz, pintado con los infinitos sueños de la vida, ¿Cómo seguir el viento de tu glorioso vuelo?

Como un pájaro que se entrega al viento del mediodía, para volar por encima de sí mismo, oh felicidad, quiero volar más allá de mis amadas miserias.

/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: El contenido está protegido